Historias de Sexo














Eran aproximadamente las 12 de la noche, en un barrio poco concurrido en donde todas las familias duerme temprano y sólo tiene acceso gente exclusiva estaba estacionado un auto rojo pequeño con las luces apagadas, era  de esos que sólo llevan a dos personas  pero les encanta a las chicas por su exclusividad. Milagros se había pasado de copas y junto a Miguel estaban empezando esos encuentros ocasionales en los que disfrutas de la compañía del otro sin el menor reparo; a su vez cabe decir que Milagros tenía alrededor de 5 meses sin tener sexo, eso a causa de que termino con su novio, así que todo caía a pelo para ella y sobre todo para él.

Milagros era de esas mujeres que siempre se cuidaba, tenía un horario programado. Muy temprano asistía al gimnasio en donde trataba de mantener esa bonita figura que la caracterizaba.  Resulta que los problemas con Marco ya eran muy recurrentes, este siempre quería que lo acompañara a sus actividades, no la dejaba vestir con reducidos vestidos lo que siempre causaba problemas antes de salir. Resulta que ella se cansó y lo mando a rodar, de lo único que se arrepentía era que Jorge nunca le dijo nada, nunca la invito a salir y sólo le presento a Marco… Resulta que Jorge era de esos muchachos tímidos, geniecillos y muy temerosos a la hora de hablar con las mujeres, pero tenía algo perverso oculto, este siempre espiaba a Marco y Milagros, casi siempre sabía que hacían, incluso los espiaba cuando tenían sexo… lo que evidentemente provocaba en este sesiones de masturbación constantes.

Volviendo un poco al tema ese día había sido una completa mierda para Milagros, Marco había ido en la mañana con su moto y haciendo una más de esas piruetas estúpidas que lo caracterizaba daño parte del jardín de su madre, que no dudo en molestarse y pedirle que lo largara con una buena cachetada. Jorge se había percatado, aparte lo ruidosa que puede ser una moto al derrapar el cemento y la pista para luego aplastar unos jazmines siempre hacen que los mirones se acerquen a observar el espectáculo, pero Jorge tenia forma de ver sin ser visto, había logrado colocar un telescopio y con unos cuantos espejos podía observar todo, como ya mencione antes, él era un tipo obsesionado. Marco se fue molesto y entre lisuras le dijo que se iba a arrepentir de lo que había hecho.

Esa noche Milagros salió de fiesta, digamos que no tenía rumbo fijo, sólo salió a divertirse y que la noche haga que pase lo que tenga que pasar, entonces se encontró con Miguel, los dos se atrajeron mucho rápidamente y como al inició eso hizo que ella le pidiera que la llevara a su casa, pero antes de entrar la cosa se puso caliente, entonces entre beso y beso Miguel bajo los asientos y se formó una especie de cama, en la que los dos empezaron con los tocamientos, Milagros empezó a bajarle los pantalones a Miguel y este empezó a recostarse para poder hacerle más fácil el trabajo, ella se sentía deseada y él sólo deseaba que haga lo que imaginaba, entonces Milagros empezó con una extraña pero sensacional forma de sexo oral, Miguel se retorcía de placer mientras sujetaba el cabello de Milagros y miraba el espejo retrovisor encantado por lo que le estaba pasando esa noche. Fue entonces que una moto golpeo fuertemente la parte trasera del carro, saliendo volando el conductor por encima del carro y al caer destrozándose la cabeza debido a que no tenía casco, resulta que Marco después de pelear con Milagros se había dirigido a tomar y al no ver las luces del auto en combinación con la borrachera habían logrado tal accidente. Es entonces que un agudo dolor empezó a invadir a Miguel mientras un tenue calor recorría sus piernas, al levantar sus manos e inclinar su mirada sólo logro ver como se desangraba… le pidió ayuda a Milagros pero esta no podía hablar, se estaba asfixiando con el miembro de Miguel en la garganta, este salió a duras penas del carro sólo para darse otra sorpresa, resulta que Jorge, ¡si!, el vecino mirón estaba debajo del carro escuchando todo y al chocarlos lo que quedo de la moto le partió el cuerpo… Miguel intento salir y gritar, pero por el dolor no pudo hacer mucho y lo máximo que  logro fue avanzar unos 3 metros dejando un pequeño hilo de sangre.

Preámbulo de un amor.


Se encontraba otra vez solo... Nunca había llorando tanto, su alma le pedía que se alejara nuevamente, que no pierda la cabeza otra vez por ella. Ella había pronunciado más de mil veces el adiós, había puesto un punto final, mientras el soñaba que fuera tan sólo un continuara.



Resulta que él siempre veía a la luna con deseos de inspirarse y escribirle algo hermoso, buscaba tiempos para poder verla y contemplar su sonrisa; tenia esa conversación de adolescente prematuro en el cual iba preparando el dialogo y ensayaba posibles respuestas a lo que ella diría antes de verla, pero, curiosamente también nunca se lo dijo, quizás le gano el temor a un rechazo, quizás la confianza no le daba el aliciente para sentirse amado.

Recuerdo haberlo visto muchas veces con un libro de Benedetti en las manos, siempre pensando, mudándose de asientos dentro del mismo parque, siempre lo admire por la forma en como miraba hacia el cielo; siempre repetía – El día que la deje de amar, ese día dejare de usar estos lugares Ese día ya su voz se notaba triste, yo sólo opte con tratar de entender ese sentimiento tan arraigado que parecía que salia desde sus tuétanos.

Esa tarde quizás fue la más triste, ella se casaba, él era el padrino. Vestía con un elegante traje negro, posiblemente ella nunca supo todo lo que él sentía... no se puede negar que ella se veía hermosa, tenia la piel más tersa que nunca, su figura era excepcional, el labial rojo que usaba combinaba espléndidamente con sus ojos acaramelados, lo que más le dolía era el hecho de que nunca dijo nada y hoy no era el tiempo adecuado.

Le dije: Y si hoy lo intentas –, Contesto: No lo he intentado en 15 años y ¿Crees que hoy valdrá la pena?-, respondí algo airado: Pero al menos hoy sabrás si tiene que acabar o no –, Se paro y antes de salir por la puerta dijo: Pierdes el tiempo, termina de ponerte la corbata y vete, que hoy se casa la mujer que siempre hemos amado –.