Suena el despertador, Juan abre lentamente los ojos y ve hacia su techo mientras piensa seriamente en sacarse a Estefany de la cabeza.
Realiza toda su rutina fielmente hasta que asombrado se percata de que Estefany lo vio todo en especial la parte que prácticamente el mismo se enamoraba a sí mismo. Curiosa y algo sarcástica Estefany se atrevió a preguntar: ¿Cómo haces para tener ese cuerpo bien ejercitado?, Juan con una sonrisa de oreja a oreja le contesta: - Todo es trabajo duro y algo de dieta - ; Estefany cambia el tema de la conversación y le dice que preparo el desayuno.
Juan se cambia rápidamente y se dirige hacia el comedor, en donde encontró jugo de naranja, tostadas, huevos duros, plátanos sancochados y un vaso de agua pura. Juan pico de todo un poco y tomo bastante agua para el gusto de Estefany que se había esmerado tanto en preparar todo, se levanto y se fue argumentando que tenía un par de citas antes del medio día y tenía que cumplirlas.
En el camino Juan coordino con su secretaria para que no le pasara nada de llamadas en la tarde y que si era algo referente al directorio de la empresa solo le llamara si era demasiado urgente. Se reunió con José Bardales que era un promotor musical que había traído a Estefany a Londres. Al cual le pidió un favor especial, una entrada en la mejor ubicación para verla. José le menciono que lamentablemente todas las locaciones ya estaban vendidas pero que por tratarse de él le daría la entrada que el desease.
Estefany llego presurosa a su primer show en Londres y con saco un pañuelo rojo muy bonito y se lo colgó en el bolsillo posterior, al parecer esa era su cábala para salir a dar un show tan importante. Estefany salió al escenario y saludo a todos los asistentes que a su parecer eran más de los que ella misma esperaba.
Al empezar su primera canción se percato de que Juan se encontraba abajo, le regalo un guiño con el ojo y lo miro fijamente a los ojos cuando menciono el siguiente coro de su canción:
- Es difícil el ver hacia el mas allá, despierta y abre los ojos… diciéndome en ese final que lo logramos los dos.
Juan quedo completamente cautivado con la voz de Estefany y a pesar de que quería acercársele le fue imposible por la seguridad que la trasladaba hacia sus camerinos y decidió adelantarse a la casa, compro algo de comida inglesa, un par de velas y con la octava de Beethoven decidió esperar a Estefany.
Estefany llego cerca de las 4 de la mañana y vio ese lugar solo, con Juan durmiendo en el sillón mirando hacia la puerta, con las velas completamente derretidas y la comida helada. Estefany rápidamente escondió el pañuelo en su bolsillo y despertó a Juan con unas caricias. Este se levanto presuroso y le dijo – Teff te prepare esto – mientras que Estefany lo miraba con esos hermosos ojos y le cogía la mano.